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“QUEREMOS TRABAJAR CON OTROS PAISES”, dijo bush
EE.UU. posterga la opción militar contra Irán
El plan nuclear de Irán sigue siendo una de las prioridades de la política exterior norteamericana, pero Bush parece haber abandonado, al menos por ahora, la posibilidad de un ataque militar, como temían la oposición demócrata y buena parte de la prensa estadounidense, que llamaban a “frenar al soldado Bush”. El presidente estadounidense ratificó que continuará dialogando con otros países para frenar a su colega iraní, Mahmud Ahmadinejad. Esto implica un triunfo de los sectores más moderados de su gobierno frente a los “halcones” liderados por el vicepresidente Dick Cheney.
Por CEFERINO REATO
18.02.2007
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PULSEADA. Condoleezza Rice tiene una visión distinta a la del vice Cheney sobre qué hacer con Ahmadinejad y el plan atómico de los ayatolás.
Foto: AFP |
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Los sectores más moderados del gobierno estadounidense, encabezados por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y su colega de Defensa, Robert Gates, están pesando más que el ala dura, liderada por el vicepresidente Dick Cheney, en las decisiones del presidente George W. Bush sobre el plan nuclear de Irán y la política exterior de Estados Unidos en general. Al menos por ahora, Bush seguirá con una política orientada a redoblar las presiones multilaterales contra el gobierno del ultraconservador presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, en lugar de tomar medidas unilaterales.
“Queremos trabajar con otros países. Es más efectivo si nos sentamos a la mesa de negociaciones junto con otras personas que apoyen los mismos argumentos”, declaró Bush esta semana, cuando conmemoró como “un buen primer paso” el acuerdo anunciado en China por el cual Corea del Norte se comprometió a archivar su plan nuclear a cambio de ayuda. En esa ocasión, Bush afirmó que no le constaba que el gobierno iraní estuviera ayudando a los rebeldes iraquíes, como había afirmado un par de días antes un portavoz militar norteamericano. Estas palabras despejaron los “vientos de guerra” contra Irán que estaban siendo denunciados por la revista Newsweek y el New York Times, que en sintonía con la oposición demócrata llamaban a “frenar al soldado Bush”. Por ejemplo, la senadora Hillary Clinton, cada vez más firme como aspirante demócrata a la Casa Blanca, declaró que “sería un error histórico si el gobierno piensa que la resolución legislativa de 2002 que autoriza el uso de la fuerza en Irak es un cheque en blanco para el uso de la fuerza en Irán sin autorización del Congreso”.
Las especulaciones sobre un ataque unilateral a Irán eran tan fuertes antes de las declaraciones de Bush que su ministro de Defensa, Gates, decía a los periodistas: “Ya no sé cómo decirles que no le haremos la guerra a Irán”. Otra señal de que los republicanos más conservadores están perdiendo, al menos por ahora, esta pulseada interna fue el enojo del ex embajador ante la ONU, John Bolton, con relación al acuerdo con Corea del Norte. “Es un mal acuerdo”, protestó Bolton, portavoz de los “halcones”: ellos apostaban a una política de dureza.