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LULA Y EVO. El brasileño recibirá a Bush, como lo hizo esta semana con Morales, con quien discutió el precio del gas boliviano.
Foto: AFP |
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El presidente George W. Bush no puede darse el lujo de un viaje intrascendente o conflictivo a América latina.
La imagen de su país ha pagado caro por la guerra de Irak, y por los errores de su primer período, básicamente impulsados por el anterior subsecretario de Asuntos Latinoamericanos, Roger Noriega. Un diagnóstico pueril de la realidad regional y una consecuente postura distante y soberbia le ganó enemigos y le acercó amigos al venezolano Hugo Chávez. Pero además Bush siente el costo del voto latino, que se convierte cada vez más en árbitro de la política norteamericana. El reciente viaje de Burns y Shannon parece ser el saludable antecedente de un cambio de política, hacia una posición más cercana, menos maniquea, más de escuchar que de advertir. Es posible y deseable entonces que Bush venga a eso: a mostrar que se pueden construir agendas positivas, respetar liderazgos, aceptar diferencias, en una región que, más allá de sus roces con Chávez y Fidel Castro, presenta situaciones muy complejas como las que expresaron las elecciones en México, Ecuador, Perú y Nicaragua.
O sea que Bush venga a invertir en fortalecer relaciones con quienes le puedan ayudar a que las crisis no terminen en dramas. No le va a ser fácil porque el Congreso con mayoría demócrata no le permitirá más libre comercio ni trae grandes programas de ayuda, pero sin duda vale el intento.
¿Por qué no viene a la Argentina? Hay cien hipótesis, desde “tampoco va a Chile” hasta “no quiere repetir el efecto Mar del Plata” o “no lo invitaron”.
Pero Burns y Shannon mostraron que existen muchos temas de coincidencia que pueden usarse de plataforma para seguir avanzando en una relación compleja, con acuerdos y diferencias, con una Argentina que ha optado por abrir nuevas alternativas políticas y comerciales hacia el Sur.
Las visitas tienen la ventaja de poder hablar a fondo, cara a cara, pero no definen una relación. Si es cierto que hay nueva política norteamericana y si Argentina profundiza las vetas de trabajo conjunto, ello será más trascendente que la no visita.
*Ex embajador de Argentina en
Estados Unidos.