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En The Confessions Tour, la reina del pop canta crucificada y con corona de espinas
Foto: Warner Music
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Madonna sabe cómo causar escándalos y transformarlos muy rápidamente en buenos negocios. Hay más de una muestra de ese particular talento en su extensa carrera, iniciada a principios de los 80. Ahora, con la edición del DVD del polémico (un adjetivo siempre deliberadamente presente en un producto de la Ciccone) The Confessions Tour, la diva norteamericana (que tiene ya 48 años) ha aprovechado para estirar hasta el límite máximo el excelente resultado comercial de su disco Confessions on a Dance Floor (2005), el que la devolvió a la consideración artística luego del paso en falso que representó American Life (2003).
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El DVD, que se acaba de lanzar en la Argentina, registra imágenes del impactante concierto en el London Wembley Arena, que formó parte del exitoso tour del año pasado, el mismo que incluyó presentaciones con localidades agotadas en más de veinticinco ciudades de Europa y los Estados Unidos (de Sudamérica, por ahora, ni hablar). En realidad, se trata de un film de casi 140 minutos editado cuidadosamente para que las imágenes del espectacular concierto luzcan mejor: el centro de la cuestión es Madonna, claro, pero también se exhibe con detalle la ostentosa escenografía sobre la que se mueve. Es particularmente cautivante el momento de Live To Tell, que precisamente es el que esta vez desató la ira de los sectores más conservadores de la comunidad católica: Madonna canta crucificada y con una corona de espinas; la cruz es de espejos y el juego de luces logra que todo el escenario luzca como el mismísimo infierno. Lo que en definitiva queda claro al ver el enorme despliegue del show es que en el universo Madonna la música puede ser buena o mala (tiene grandes canciones y de las otras), pero lo realmente significativo es aquello que el Village Voice señaló oportunamente cuando comentó el lanzamiento de su último álbum: “La clave para entender el fenómeno Madonna pasa, sobre todo, por aprehender su poder icónico: generadora de tendencias, exploradora sexual, feminista, provocadora profesional, party girl ocasional y extraordinaria mujer de negocios, todo a la vez”. Los que compren este DVD podrán mover la patita al ritmo de Like a Virgin, pero lo más interesante es que se enfrentarán a una especie de síntesis acabada de un proyecto que excede largamente lo musical para acercarse a la consumación perfecta del show business.