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debaten funes de rioja y recalde
Salarios 2007: la UIA y la CGT rechazan una pauta oficial
En un debate organizado por PERFIL, el jefe laboral de la central industrial y el diputado sindical, mano derecha de Hugo Moyano, dejaron atrás sus diferencias al reclamar la negociación salarial sector por sector y una mayor credibilidad de los índices del INDEC. Puntos de discordia: rentabilidad de las empresas y el rol del titular de la CGT, en la conflictividad laboral. Bandera verde para las paritarias de este año.
Por natalia donato / agustin alvarez
18.02.2007
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¿amigos o enemigos? Recalde y Funes sólo dejan la sonrisa al hablar de márgenes empresariales.
Foto: Pablo Cuarterolo
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Los archirrivales de la negociación salarial, el representante de las empresas Daniel Funes de Rioja, y el abogado sindical Héctor Recalde dieron la señal de largada a la pulseada de este año.
Reunidos en un debate por PERFIL, los protagonistas de la puja salarial sacaron a relucir sus diferencias históricas, pero coincidieron en que las negociaciones deben realizarse por sector y que el Gobierno no debe fijar una pauta oficial, aunque debería recuperar la credibilidad del INDEC.
—La economía sigue creciendo, la sensación térmica es que la inflación supera el 9,8%, ¿los salarios deben aumentar más del 10%?
FUNES DE RIOJA: Hay que tener mucho cuidado con la inflación, sobre todo en la Argentina. Hoy hay un modelo productivo, con un crecimiento con empleo, que la sociedad quiere preservar. Creo que la inflación hoy puede ser maduramente controlada y en el diálogo de la negociación colectiva pueden encontrarse soluciones que no la alteren. Una negociación laboral no tiene por qué comprometer un esquema de estabilidad económica.
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RECALDE: En enero yo decía que confiaba en los datos del INDEC. Hoy la sensación térmica es otra. Pero los gremios tienen información de lo que pasa en su sector.
—¿La intervención del INDEC incidirá en las demandas salariales?
R: Turismo y prepagas, que son los rubros cuestionados, no influyen en la generalidad de los salarios de los trabajadores, por lo que no va a impactar en la negociación colectiva. Lo del INDEC es un tema institucional. Si hubo errores, hay que corregirlos. El Gobierno tiene que tomar medidas para que la gente vuelva a confiar en los datos del organismo.
F: Yo quiero índices creíbles y ciertos.
—¿Esperan más presión salarial por las elecciones?
F: ¿Por qué el año va a ser distinto por ser electoral? El cauce normal de la discusión son las negociaciones colectivas y en los tiempos y realidades de cada sector. Y lo electoral, que ocurre cada dos años, no tiene por qué intervenir en la discusión. Hicimos un estudio sector por sector, y desde enero de 2002 la recuperación salarial superó el costo de vida en todos los sectores industriales.
R: Les faltó estudiar una: la tasa de rentabilidad. El promedio de salarios desde 2001 es inferior entre 4% y 7% al costo de vida. En 2005, el promedio nacional fue de 22%, mientras que en EE.UU. fue del 8%, y en Alemania, del 3%. En 2006, sólo bajó al 21%. Y las siderúrgicas ganaron más del 40 por ciento.
—El año pasado hubo una pauta oficial, del 19%, ¿creen que el Gobierno debe volver a intervenir?
R: No, para nada. Todos los sectores tienen realidades distintas. En 2006 no hubo pauta oficial; el 19% se instaló. Pero algunos firmaron por menos.
F: Lo que la sociedad y la producción demandan son los marcos de estabilidad. Esos marcos implican una cierta pauta inflacionaria que permite hacer una proyección. El tema de las orientaciones no es un tema que consideremos vedado, pero no significa que a todos se les debe poner el mismo zapatito. Además hubo una desaceleración de la tendencia inflacionaria. Si tuvimos moderación en un momento con expectativas altas, ¿por qué no vamos a poder tener moderación para seguir consolidando el crecimiento, analizando la realidad de cada sector?
—¿El mínimo de Ganancias debe volver a actualizarse?
R: La política macro es un tema de la CGT. Estoy analizando cómo solucionar el impuesto a las Ganancias sobre los salarios. A partir de Machinea, al trabajador a veces no conviene hacer horas extras. En marzo voy a presentar un proyecto para modificar la tablita.
F: Es razonable que una política de salarios e ingresos se plantee de forma integral. Pero hay que hablar no sólo de impuestos al salario sino impuestos al trabajo también, porque forma parte del costo laboral. Ese tema, entonces, no debería ser sólo entre la CGT y el Gobierno, sino tripartita, con trabajadores y empresarios. Una gran empresa puede dar muchos beneficios, pero una micro y pequeña, no. Nosotros hicimos una propuesta para el régimen pyme. Pero no es el momento de discutirla.
R: Gracias a Dios. Los aspectos laborales son para llorar. Un día lloraremos juntos
F: Puede ser. En realidad, si querés llorar, llorá. Me produce más preocupación tener un 40% de informalidad laboral en un país que tiene condiciones refundacionales.
—¿Hay riesgos de que las negociaciones tengan algún tinte partidista de cara a octubre?
F: Hoy tenemos un gran desafío, que tiene mucho que ver con esta responsabilidad de discusión salarial. Acá la competencia es más político-electoral que estrictamente laboral. Y la política la tienen que hacer los políticos. Lamentablemente, en tiempos electorales el recalentamiento de la discusión de la situación laboral tiene más origen en apetencias políticas...
R: Pero la política en su sentido amplio comprende un derecho esencial, que es el de los trabajadores. Otra realidad objetiva: muy pocos diputados son de de extracción sindical, y no hay gobernadores. Todos los ciudadanos deberían tener intereses políticos partidarios. Es casi una obligación ciudadana.
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