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postales digitales
Extrañados en Nueva York
El Centro Cultural Recoleta exhibe imágenes creadas por Pablo Garber sobre Manhattan. Un recorrido estridente y alucinado por el béisbol, los yuppies, los “homeless”, el Central Park o las vidrieras del Midtown. El título de la muestra, “Not your New York”, anticipa el despedazamiento de todo cliché respecto de la ciudad. Desde ese territorio, invita a indagar en la vorágine sin fronteras.
Por Judith Savloff
18.02.2007
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CABLE A TIERRA. “Retrato el giro de un mundo en el que buscamos dónde apoyar los pies”, se define Garber.
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Qué pasa cuando contrastan en una misma imagen el bate de béisbol de un chico y el fusil de un soldado? ¿O cuando yuppies se emparentan con neohippies del césped del Central Park a través de sus celulares, más que por sus señas de humanidad? ¿Y si las vidrieras del Midtown se cruzan mediante alguna forma, pose o color con homeless durmiendo en una estación de subterráneo? No pasa nada nuevo, se podría pensar, si no fuera porque esas postales creadas por Pablo Garber (Buenos Aires, 1961), estridentes, recargadas, caóticas, simultáneamente barrocas, pop y punk son aún más efectivas que efectistas. Si no fuera porque delante de ellas resulta difícil imaginar qué otras herramientas se habrían podido usar para congelar la vorágine e interrogarla. Para escuchar en vez de oír el concierto furioso de los ruidos contemporáneos. Para hacerlos conscientes y tolerables.
Las obras muestran lugares de la ciudad. Pero bajo sus luces de neón exasperadas, llegan a desprenderse de esa geografía concreta. Se transforman en mapas existenciales, en cartografías de malestares contemporáneos. Como dice Garber, sus postales “no retratan el trajín de una gran ciudad sino el giro de un mundo en el que buscamos un suelo donde apoyar los pies”. Es decir: la persecución de un cable a tierra, una conexión hacia el entorno y el otro. Cierta intención de atrapar este tiempo, alguna forma de seguridad, una vista para no perderse en el vértigo voraz. ¿Por qué retratar si no, desde abajo, agigantándolo, un teléfono público en NY Phone Card?
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Se sabe: todo va tan rápido en estos tiempos que se hace complicado detenerse a pensar. Pero ante la obra de Garber la rueda se atasca y obliga a asumir cierto desasosiego. El artista trastoca los carteles publicitarios fosforescentes. No pasan inadvertidos ni enceguecen. Son flashes sobre el vacío, la soledad de las grandes urbes o la inutilidad de la carrera cotidiana como píldora para la saciedad. Por si no queda claro, advierte: “Mis instantáneas no duran ni un instante. Cada una de ellas está en constante mutación, invadiendo otros espacios, cambiando de ánimo, de estación en estación. Se pueden modificar en cualquier momento, pueden ser atacadas con un virus o eliminarse con el simple expediente de apretar un botón”. Es posible. Pero cuando las vean, probablemente acuerden en que alguna huella dejarán.
Lugar: Centro Cultural Recoleta, Junín 1930.
Días y horarios: de martes a viernes, de 14 a 21 y sábados, domingos y feriados, de 10 a 21. Hasta el 4 de marzo.
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