El cardiólogo argentino utiliza moléculas radiactivas para monitorear el avance de las placas de colesterol, responsables principales de infartos y accidentes cerebrovasculares. Alumno de René Favaloro durante su residencia, Marcelo Di Carli se fue en 1991 a los Estados Unidos, donde dirige un laboratorio pionero en imágenes cardiovasculares en la Facultad de Medicina de Harvard. Ya probó su método experimental en decenas de personas.
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Innovador. El cardiólogo “fotografía” la evolución de las placas de colesterol en las arterias.
Foto: Enrique Manuel Abbate |
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Sus primeros pasos en el consultorio los dio con un gran maestro: René Favaloro. Pero al terminar su residencia, el camino del bahiense Marcelo Di Carli se orientó hacia el Norte. En 1991 ingresó a la Universidad de California, en los Estados Unidos. Luego se mudó a Michigan y, desde 2001, trabaja en el prestigioso Brigham and Women’s Hospital, en Boston, uno de los principales “hospitales escuela” de la Facultad de Medicina de Harvard.
Además de la docencia y la atención al paciente, Di Carli dirige desde hace un año y medio un laboratorio –pionero en el mundo– de imágenes cardiovasculares. La meta es “fotografiar” la evolución de las placas de colesterol, principales responsables de los infartos y accidentes cerebrovasculares. Junto con su equipo de expertos en medicina nuclear experimenta una novedosa técnica para detectar las arterias afectadas, y probar nuevas drogas. Lo realiza con “moléculas radiactivas” y un tomógrafo especial de emisión de positrones o PET.
Pionero. “Nuestro laboratorio es un proyecto conjunto entre cardiólogos y radiólogos. Nos especializamos en imágenes moleculares, que es la dirección en la que se mueve hoy la cardiología no invasiva”, destacó a PERFIL Di Carli durante su paso por Buenos Aires (ver recuadro). Y agregó: “Estas nuevas tecnologías aceleran el descubrimiento de drogas, porque encontramos una forma de testearlas sin tener que hacer estudios en miles de pacientes”.
Según detalló Di Carli, el método más novedoso con el que están experimentando implica el uso de unas moléculas muy chiquitas, marcadas con un material radiactivo: un radioisótopo. Ese material (por ejemplo, glucosa “radiactiva”) ingresa en las células que están adentro de las placas con colesterol. Y emite una señal muy brillante que se puede capturar desde afuera y así se puede ubicar la lesión. “Es el mismo principio que se aplica en un tratamiento radiactivo del cáncer de tiroides, pero la vía de administración es intravenosa en vez de oral”, comparó.
Nuclear. En la Argentina nadie experimentó aún con este método. “Nosotros apenas lo empezamos a hacer en los Estados Unidos, y hay otros centros de ese país que también comenzaron. Se ha probado en decenas de personas”, dijo Di Carli.
¿Existe algún peligro en hacerle ese estudio a una persona? Para el especialista, siempre hay un riesgo y un beneficio. “Pero la cantidad de radiación que se usa es ínfima y nunca se asoció con cáncer o con otra consecuencia de riesgo”, remarcó.
El cardiólogo Juan Krauss, subjefe del Servicio de Cardiología del Hospital Italiano, afirmó que el laboratorio de imágenes cardiovasculares que dirige Di Carli es totalmente innovador. “Tenemos el orgullo de que un argentino sea su director. Sin dudas, Marcelo es un pionero a nivel mundial”, confirmó.
Mientras tanto, Di Carli sigue difundiendo lo que aprendió. “René Favaloro fue un modelo para mí. Era una persona muy honesta y con visión para inspirar a la gente joven”. Ahora le toca a él el turno de formar a los cardiólogos del futuro.
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Reunión de expertos
Como representante de un equipo de médicos del Partner Health System –un sistema de salud que nuclea a los hospitales “escuela” de la Facultad de Medicina de Harvard– Marcelo Di Carli asistió a un curso de actualización para médicos cardiólogos que se realizó en Buenos Aires.
El encuentro, co-organizado por el laboratorio Pfizer y cuyos conferencistas fueron especialistas de Harvard, contó con la presencia de unos 200 médicos de 10 países latinoamericanos. “El eje de la reunión fueron los factores de riesgo cardiovascular, como la obesidad y el tabaquismo. Hoy toman mayor relevancia porque empiezan a aparecer armas farmacológicas para combatirlos”, sintetizó el cardiólogo Juan Krauss. Y agregó: “La gran batalla actual de la cardiología es cambiar los hábitos del paciente”.
Di Carli resumió la clave para evitar complicaciones cardíacas: “Comer menos y mejor, y hacer más ejercicio”.