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el Observador
el indec por dentro
Cavallo, el primer interventor
Por Moises ikonicoff*
11.02.2007

En general, se piensa que las estadísticas son un tema reservado a especialistas sin relación alguna con el común de los ciudadanos. Sin embargo, a poco que queramos considerarlo nos damos cuenta de su enorme importancia al punto de que el mundo moderno no podría funcionar sin las mismas. Tómense como ejemplo los movimientos financieros de los que dependen inversiones y empleo a nivel mundial tienen como referencia ineludible el nivel de las tasas de intereses de la Reserva Federal de los Estados Unidos o del Banco Central Europeo y esas tasas se fijan en función del I.P.C. –índice de precios al consumidor– que elaboran las oficinas estadísticas de Estados Unidos o la Unión Europea. Para cumplir con su cometido, las estadísticas deben responder a dos condiciones: estar elaboradas con el máximo de rigurosidad y ser confiables, y ambas exigen una precondición fundamental: ser establecidas en el ámbito estatal por oficinas autónomas compuestas exclusivamente por técnicos preservados de toda presión pública o privada.
En lo que se refiere al INDEC, esta precondición, al menos durante la democracia, fue asegurada hasta 1991 por el hecho de su dependencia de la Secretaría de Planificación, organismo cuya titularidad ejercí de 1989 a 1991, imaginada como un organismo destinado a la formulación de proyectos a mediano y largo plazo en el seno del Gobierno y dependiente a su vez de Presidencia de la Nación. Con el acceso de Cavallo al Ministerio de Economía se disuelve la Secretaría de Planificación, con lo que se priva al Gobierno del único espacio del pensamiento estratégico, pero peor aún, se elimina la autonomía del INDEC al pasarlo bajo la tutela del ministerio, que era más o menos como meter un lobo en un corral.
La confiabilidad está ligada a factores como: la trayectoria, la competencia técnica de sus integrantes, la forma transparente de designación. Por eso un hecho aparentemente banal como el reemplazo de un miembro del personal técnico en las condiciones en que se efectuó puede provocar el derrumbe de la credibilidad de las estadísticas y arrastrar gravísimas consecuencias nacionales e internacionales, que la opinión pública no tardará en percibir.

*Ex secretario de Planificación, a cargo del INDEC entre 1989 y 1991.



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