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Autobiografías alternativas
A la edición argentina de “La conjura contra América” y la reedición de “Pastoral americana” y “Me casé con un comunista” les seguirán, en 2007, la publicación de “Cuando ella era buena” y “Elegía”, su última novela. Pero lo de Roth no es sólo un fenómeno local: el año que viene, Penélope Cruz y Ben Kingsley filmarán “El animal moribundo”, otra de sus novelas. Prolífico y provocador, su obra es un laberinto de desdoblamientos extremos, donde proliferan egos, álter egos y álter egos de sus álter egos.
Por nicolas lantos
14.01.2007
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Exito. Con 73 años, Roth es el escritor norteamericano más exitoso: salvo el Nobel, obtuvo todos los premios existentes.

Foto: gentileza editorial sudamericana

   

Nathan Zuckerman nació en el barrio de Weequahic, en Newark, Nueva Jersey, en la década del 30, en algún momento entre el comienzo de la crisis económica y el de la Segunda Guerra Mundial. Criado en el seno de una familia judía conformada por sus dos padres y su hermano mayor, completó sus estudios en diversas universidades del país y a finales de su adolescencia ya había publicado varios relatos en diversos medios, donde también hacía crítica literaria. Entre sus principales influencias está el gran escritor judeoamericano E.I. Lenoff. Ya en la treintena, alcanzó el éxito como escritor profesional con su best seller Carnovsky: la agitada vida sexual de un joven que busca revelarse contra su familia y contra lo que significa (tanto para el protagonista, Carnovsky, como para el autor) ser un judío norteamericano criado en el seno de una colectividad que, presumiblemente, se le vuelve en contra tras la publicación del libro.
Nathan Zuckerman es, también, el protagonista de una decena de novelas de Philip Roth, algunas de las cuales acaban de ser reeditadas en la Argentina por la editorial Sudamericana bajo el sello Debolsillo. Es llamativa la presencia de Roth en las librerías porteñas: a los tres títulos distribuidos en 2006 (La conjura contra América, Me casé con un comunista y Pastoral americana) habría que sumarle una edición importada de España de Teatro del Sabbath y la próxima publicación, proyectada para 2007, de Elegía (Everyman, su última novela) y la reedición de Cuando ella era buena (1967).
¿Quién es Philip Roth? Nació en el barrio de Weequahic, en Newark, Nueva Jersey, en 1933. Criado en el seno de una familia judía conformada por sus dos padres y su hermano mayor, completó sus estudios en diversas universidades del país y a finales de su adolescencia ya había publicado varios relatos en diversos medios, donde también hacía crítica literaria. Entre sus principales influencias están los grandes escritores judeoamericanos Bernard Malamud, Isaac Bashevis Singer y, en particular, su maestro y gran amigo Saul Bellow. Ya en la treintena, alcanzó el éxito como escritor profesional con su best seller El lamento de Portnoy: la agitada vida sexual de un joven judío que busca revelarse contra su familia y contra lo que significa (tanto para el protagonista, Portnoy, como para el autor) ser un judío norteamericano criado en el seno de una colectividad que, presumiblemente, se le vuelve en contra tras la publicación del libro.
Philip Roth, también, es el protagonista de media decena de novelas de Philip Roth. El mecanismo de los escritores que inventan álter egos que les permiten desdoblarse, atacar a una novela desde diversos flancos a la vez –el de autor y protagonista o el de autor y narrador– es tan viejo como la literatura misma: Kilgore Trout, el prolífico escritor de ciencia ficción salido de la imaginación de Kurt Vonegutt, que escribió docenas de novelas –entre ellas una que tuvo existencia real, y que fue escrita por Philip Farmer; Herni Chinasky, el doble de riesgo en las aventuras etílicas de Charles Bukowski; o J. (de Jacobo, Jacques, Jack o Jaime) Deza, el escurridizo personaje bajo el que se oculta el español Javier Marías en varias de sus obras son sólo tres ejemplos, tomados casi al azar.
Sin embargo, a lo largo de su carrera, Roth ha llevado este recurso al extremo. En sus novelas proliferan egos, álter egos y álter egos de sus álter egos, en un proceso que está en las antípodas al de los heterónimos que utilizaba otro gran desdoblador literario: el poeta y narrador portugués Fernando Pessoa. Allí donde Pessoa multiplicaba las voces para multiplicar su vida –su experiencia– en tantas vidas como su mente le permitiera, Roth las aúna porque, en su lógica, todo aquello que define al ser humano –los anhelos, las miserias, el sexo, el duro balance entre uno mismo y la imagen de uno mismo, la incertidumbre ante la enfermedad y la muerte– cabe en una vida, la suya, y no hay mejor manera de narrarlas sino a través de esa experiencia, propia y única.

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Si bien el personaje de Zuckerman aparece por primera vez en su décima novela (La visita al maestro, de 1979), antes de eso Roth ya había comenzado a incursionar en ejercicios de desdoblamiento con El lamento de Portnoy, novela publicada en 1969, a sus 36 años, y que lo lanzó al estrellato. Para entonces, Roth tenía a sus espaldas tres libros, y era considerado uno de los jóvenes narradores americanos con mayor futuro. Pero esta sátira sexual escrita en forma de monólogo del protagonista, Alexander Portnoy, a su psicoanalista despertó la curiosidad del gran público convirtiéndose inmediatamente en un best seller.
El lamento... es la primera de sus “autobiografías alternativas” (así es como define Roth a sus libros). La vida de este primer álter ego, que huye de una asfixiante red ética tendida por su familia y colectividad a través de la rebeldía y el despertar sexual, le ganó no sólo fama sino también el desprecio de gran parte del establishment judeoamericano, que llegó a acusarlo de “judío antisemita”.
En 1974 publica Mi vida como hombre, un libro basado en tres historias: las dos primeras están protagonizadas por un tal Nathan Zuckerman –que sólo comparte el nombre con el Zuckerman posterior; la tercera narra la vida del escritor judeoamericano Peter Tarnopol, que sí es claramente una nueva versión que da Roth de sí mismo, y que es, a su vez, el autor de los dos primeros relatos.
En La visita al maestro, publicada cinco años más tarde y primer libro de la –ahora sí– llamada “Trilogía de Zuckerman”, Nathan es un joven narrador que pasa la noche en la casa de un viejo y reconocido escritor judío (E.I. Lenoff, trasunto, a su vez, de Bernard Malamud o de Isaac Bashevis Singer). En 1981 publica Zuckerman desencadenado, la novela en la que se define la relación entre el autor y su personaje. En esta novela, Nathan Zuckerman revive las experiencias del propio Roth luego de la aparición de El lamento... Aquí el libro y el protagonista se llaman Carnovsky, aunque las circunstancias son casi las mismas: el éxito comercial, la fama, el conflicto con la colectividad y la incredulidad del público que no cree que las bizarras aventuras sexuales de Carnovsky/Portnoy sean fruto de la mente de Zuckerman/Roth sino el reflejo de su experiencia. Completan la trilogía una tercera novela (La lección de anatomía, 1984) y La orgía de Praga (1985), una nouvelle a manera de epílogo.
En transición. Después de haber cerrado la trilogía, el prolífico Roth le dedicó a su otro yo una novela más, La contravida, para luego despacharse con una serie de libros de perfil, si se quiere, aún más autobiográfico, ya que el protagonista es un tal... Philip Roth.
El primero, aunque bautizado sugestivamente Los hechos, una autobiografía, es definido por el autor como un libro de ficción sobre su propia vida. El comienzo y el final de esta cuasi-autobiografía son la piedra filosofal de la literatura de Roth,
el lugar en el que se deben buscar todas las respuestas.
El prefacio toma la forma de una carta que el mismo Roth le escribe a Zuckerman. Allí deja en claro que “la persona para quien he intentado hacerme visible aquí he sido, primariamente, yo mismo”. En el epílogo, la respuesta de Zuckerman a esa primera carta, el personaje le recrimina al escritor por el título de la obra. “La autobiografía (...) puede ser la más manipulativa de las formas de escritura”, advierte Zuckerman/Roth, por si alguien se había perdido el chiste.
A Los hechos (1988) le siguieron Decepción (1990) –el affaire entre un Roth maduro y una mujer casada–, Patrimonio (1991) –en el que ambos Roth, autor y personaje, se sumergen en la historia de su padre– y Operación Shylock (1993) –un viaje a Israel, con todo lo que esto significa para un judío en la diáspora, tema que ya había tratado en La contravida.
Con El teatro del Sabbath (1995) se dejará finalmente en paz para narrar una historia ajena: las desviaciones sexuales de Mickey Sabbath, un titiritero anciano y desocupado. Aunque es la menos autorreferente de las novelas que publicó Roth desde La visita al maestro, en ella toma protagonismo por primera vez un tema que se repetirá cada vez con más frecuencia en sus últimos libros: la vejez.
Nada le faltaba a la carrera de Roth a esa altura. Para entonces ya había ganado una cantidad exorbitante de premios (dos veces el National Book Award, otras dos el National Book Critics Cirle Award, el PEN/Faulkner), era uno de los escritores norteamericanos más exitosos y cada una de sus novelas superaba, en loas de la crítica, a la anterior.

Historia moderna. Entre 1997 y 2000 publica tres libros que marcan el regreso de Zuckerman a las andadas, pero ahora en el lugar del narrador. Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana conforman su “Trilogía de la América perdida”. Todos los elementos con los que Roth lidió a lo largo de su carrera se acomodaron en tres novelas brutales, en las que encuentra en Nathan Zuckerman esa voz única, esa lupa capaz de decodificarlo todo (política, sexo, hipocresía, familia, enfermedad, violencia). Son tres relatos ejemplares: tres hombres exitosos en tres épocas complicadas de las que creen mantenerse al margen, hasta que todo se va al demonio.
Hay cuatro factores que comparten el Sueco Levov, el exitoso burgués protagonista de Pastoral; Ira Ringold, la estrella radiofónica militante comunista de Me casé...; y Coleman Silk,
el viejo profesor que protagoniza La mancha humana, y que desnudan qué es lo que ve Roth a través de esa lente perfecta que supo crearse.
a) Los tres son judíos (aunque para cada uno de ellos eso significa algo completamente distinto);
b) Los tres son profundamente americanos. Este es otro tema importante en la obra de Roth: la capacidad de Norteamérica para absorber a las minorías. Los tres protagonistas de la trilogía se sienten más americanos que judíos;
c) Los tres llevan vidas sumamente exitosas y acaban en la ruina más absoluta. Ni el éxito ni la ruina se miden aquí con un criterio económico sino, al contrario, de una manera más visceral, en un juego de suma cero: el ganador se lleva todo, al perdedor no le queda, al final, nada de nada;
d) En los tres casos, la causa de sus ruinas no son –o al menos no completamente– ellos mismos.
Y ése, en el fondo, parece ser el mensaje que atraviesa como un arroyo subterráneo la literatura de Roth para salir a la superficie en la etapa más madura de su obra: todo puede derrumbarse muy fácilmente, sin que puedas hacer nada por evitarlo.
Porque de la normalidad al infierno hay un solo paso. Y en determinadas ocasiones, seguramente más de las que quisiéramos, ni siquiera somos nosotros mismos los que decidimos darlo.

Hoja de vida

Nació en Nueva Jersey en 1933 y se crió en el seno de una familia judía conformada por sus padres y su hermano mayor.

En 1960 publicó su primer libro, Goodbye, Columbus, cinco cuentos cortos y una nouvelle que le valieron el prestigioso National Book Award. Pero fue una sátira sexual escrita en forma de monólogo –El lamento de Portnoy, 1969– la que lo lanzó al estrellato.

Entre 1997 y 2000 aparecen Pastoral americana, Me casé con un comunista y La mancha humana, su “Trilogía de la América perdida”.

Es el autor más premiado de su generación.Obtuvo el National Book Award, el National Book Critics Circle, el Pulitzer por Pastoral americana y el WH Smith Literary Award, entre otros. Harold Bloom lo mencionó como uno de los cuatro escritores norteamericanos vivos más importantes, junto con Thomas Pynchon, Don DeLillo y Cormac McCarthy.

En 2006 The New York Times Book Review publicó un listado de los mejores libros de ficción estadounidense de los últimos 25 años: entre los 22 libros seleccionados, había 6 de Roth.

Su última novela, Everyman, es de 2006 y aparecerá en castellano este año por la editorial Sudamericana.

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