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Karl Löwith
La rebelión
del discípulo
Primer alumno de Martin Heidegger, de quien se distanció luego de que éste asumió como rector de la Universidad de Friburgo bajo el auspicio nazi, acaba de editarse una de sus obras fundamentales y una biografía intelectual que lo tiene como protagonista. Vida y obra de este pensador alemán escéptico y guiado por la mesura, a 110 años de su nacimiento.
Por Agustin D’Ambrosio
07.01.2007
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Segun löwith, luego del hegelianismo, la
filosofía abandona la contemplación y se torna activista.
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: CEDOC Perfil |
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Coincidentemente con la ocasión del 110º aniversario del nacimiento de Karl Löwith –el 9 de enero de 1897, en Munich–, la edición de sus obras adquiere una inesperada revitalización en la Argentina. A la aparición de Heidegger, pensador de un tiempo indigente (FCE), se suma la excelente biografía intelectual escrita por Enrico Donaggio, Una sobria inquietud (Katz). El anuncio de la próxima publicación de otros de sus libros para este año extiende la oportunidad de encontrarse con un pensador orientado por la mesura, en una época devota de los extremos.
De manera indeleble, la trayectoria intelectual de Löwith lleva la marca de una confrontación iniciada tempranamente con quien fue su maestro: Martin Heidegger. Al igual que muchos otros estudiantes que llegaban a la Universidad de Friburgo durante las primeras décadas del siglo pasado para tomar contacto con la fenomenología de Husserl, Löwith no escapó a la fascinación que ejercía quien entonces era su ayudante y pronto se convertiría en la figura de mayor atracción de la escena filosófica de la República de Weimar. Löwith fue el primer discípulo de Heidegger, quien accedió a dirigir su tesis de doctorado y su escrito de habilitación para la docencia. Pero ya con la publicación de Ser y Tiempo (1927) comenzaría su distanciamiento. Para el pensador de origen judío, la analítica ontológica se mantenía dentro del paradigma filosófico de la primacía del sujeto en relación con sus objetos. Este planteo, considerado demasiado continuista del pensamiento moderno, era impugnado desde una filosofía que hacía de la relación dialógica entre los sujetos el núcleo del acceso a una conceptuación adecuada. En su tesis doctoral, Löwith escribía: “En la confrontación del uno con el otro, y sólo allí, la ‘cosa misma’ puede recibir su adecuada explicación. La cosa alcanza expresión verbal en cuanto uno escucha lo que otro tiene para decir al respecto”.
Las críticas a Heidegger, a quien Löwith describió alguna vez como “radical con las cosas últimas y proclive al compromiso en todas las penúltimas”, variarán en tono y contenido tras su asunción como rector de la Universidad de Friburgo bajo el auspicio nazi. En un escrito de 1935 publicado con un seudónimo, El decisionismo ocasional de Carl Schmitt, Löwith delinea con precisión los modos de la instrumentación política que el pensador de la Selva Negra hizo de su propia filosofía. El decisionismo filosófico teorizado por Heidegger en Ser y Tiempo, vinculado al destino del Dasein en cada caso propio –carente tanto de fundamentos como de contenidos–, encontraba traducción a un decisionismo político al ser extendido al “Dasein alemán”. Y también un contenido, el nacionalsocialismo.
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En el mismo texto, Löwith señalaba a Marx y Kierkegaard como los precursores del decisionismo, con el cual la filosofía legitimaba sus incursiones en el mundo histórico. Esta mención sirve para aclarar la motivación que dirige el estudio de Löwith acerca de las líneas centrales de la filosofía posthegeliana, De Hegel a Nietzsche (libro escrito durante el exilio japonés del autor y publicado en 1939), su obra más conocida. En su filosofía se observa un notable viraje que no se origina en una aporía interna a su posición teórica, sino en su intento de desacreditar al historicismo en tanto responsable del nihilismo filosófico y el decisionismo político. Su pensamiento se orienta hacia la “despotenciación de la conciencia histórica” mediante la rehabilitación teórica de la dimensión reprimida por el pensamiento historicista: la naturaleza. Según Löwith, tras la disolución del hegelianismo, la filosofía pierde el carácter contemplativo orientado a la totalidad cósmica para elevar la historia a instancia fundamental de verdad y, con ello, la filosofía se vuelve activista.
De Hegel a Nietzsche tiene entonces la peculiaridad de ser un estudio histórico pensado como una respuesta a la identificación de mundo e historia; un intento de contrarrestar los efectos de la conciencia histórica usando sus propias armas. Löwith asume ese proyecto paradójico desde la certeza de que no es posible un retorno a la actitud contemplativa, eliminado ya el presupuesto de la divinidad del cosmos.
La dirección de sus esfuerzos tal vez pueda ser puesta en términos de una inversión del dictum marxiano expresado en la última de las tesis sobre Feuerbach. La propuesta filosófica de Löwith consiste en una mesura cimentada en el escepticismo frente a la creencia en la posibilidad de la transformación del mundo.
Löwith, en la Argentina
Löwith fue uno de los asistentes al Primer Congreso Nacional de Filosofía que tuvo lugar en Mendoza en 1949, gracias a la iniciativa de otro discípulo de Heidegger: Carlos Astrada. Este fue el primer evento internacional al que fueron invitados pensadores alemanes ligados a Heidegger en la posguerra, como parte de una operación de rescate de su figura y su pensamiento, consensuada con sus discípulos franceses e italianos. Entre otros, estuvieron presentes H-G. Gadamer, E. Fink, W. Szilazi, E. Grassi y L. Landgrebe. Pero el invitado más importante estuvo ausente; las autoridades americanas no permitieron que Heidegger, procesado por su rectorado, viajara a la Argentina.
El reencuentro del antiguo discípulo con el maestro no tendría lugar aquí.
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