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secuestro de escobar
Medicado y aún en shock, Gerez debió suspender su declaración
Anoche se recluyó con su mujer en una casa de zona norte. Por prescripción médica e indicación judicial, se decidió que no hablara con la prensa. Y ni siquiera dio detalles a su familia sobre su privación de la libertad. En Garín, hay dos versiones sobre cómo reapareció. Ahora, el Gobierno refuerza el cuidado de testigos. Un enemigo actual: la Bonaerense.
Por DAMIAN GLANZ / JUAN CRUZ SANZ
31.12.2006
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Liberado. El albañil y militante K, el viernes a la noche, llegó a su casa en camilla..
Foto: Victoria Gesualdi
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Luis Gerez no pudo dormir en toda la noche. Estaba sobresaltado. Salió de la cama bien temprano y sólo quiso estar con su madre, Julia, y su hermano José. Tomaron mate en la cocina de su casa del barrio Cementerio. Habló de política, del Presidente, pero no dio ningún detalle sobre su secuestro. “Esto no va a terminar acá. Van a seguir”, le dijo a su hermano. Todavía estaba shockeado y con miedo.
Hasta ahora, las 48 horas que pasó el albañil en cautivero son un secreto que sólo conoce la fiscal Andrea Palacios. Aunque a medias: ayer a la tarde, después de declarar durante tres horas, Gerez debió suspender su testimonio afectado por un ataque emocional. Anoche, el albañil fue trasladado a la localidad de San Fernando, a la casa donde vive los fines de semana con su mujer Mirta Praino. En el viaje habló poco. Sólo de su automóvil, el derruido Dodge 1500 gris en el que viajaba en el momento que desapareció.
Los investigadores están muy interesados en que Gerez finalice su declaración. Fuentes cercanas al expediente le confiaron a PERFIL que hasta ahora las pistas que se manejan en la causa no son lo suficientemente firmes como para llegar hasta los captores. “Que él hable es fundamental. Los detalles de su testimonio nos pueden dar pistas sobre dónde lo tuvieron escondido”, explicó la fuente.
Silencio en casa. La familia de Gerez había acordado que no iba a preguntarle nada, a menos que el albañil quisiera hablar espontáneamente sobre las 48 horas en cautiverio. Eso les había recomendado el cuerpo de psicólogos que los asistió desde el momento de la desaparición. De hecho, los médicos no querían que Gerez reviviera el secuestro con el relato, ni siquiera ante la Justicia. Y se lo hicieron saber a la fiscal Palacios en la casa de Gerez cuando ella se acercó para tomarle declaración testimonial. Más de media hora discutieron en el living acerca de quién tenía “competencia” para decidir. Ganó la fiscal que terminó llevando a la víctima a su oficina para tomarle el testimonio.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, advirtió que los “grupos parapoliciales o paramilitares” que secuestraron a Gerez fueron impulsados por un discurso similar al de “un sector muy vasto de la política” que, afirmó, exhorta a Kirchner a “dejar de alimentar el pasado y buscar una reconciliación de los argentinos, garantizando la impunidad”. Convencido de que el objetivo del secuestro del albañil era “extorsionar a Kirchner para que cambiara el rumbo”, Fernández alertó que “si la Justicia fuera más rápida para sancionar a quien corresponda”, terminaría con “la locura de algunas mentes que creen que si secuestran a un testigo, la causa se va a frustrar”.
Desde La Plata, afirman que los rastrillajes que se realizaron ente el viernes y ayer tomaron “un rumbo más claro” a partir de un dato que un compañero de militancia de Gerez le aportó a la fiscal Palacios. El hombre señaló a un grupo de “muchachos” que habrían estado vinculados al ex comisario Luis Abelardo Patti y que “andan haciendo cosas raras”. Las mismas fuentes agregaron que el humor del ministro Arlasnian se transformó el viernes al mediodía luego de una reunión que mantuvo en Escobar con la fiscal.
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Operativo K. El comando rastrillaje estuvo dirigido por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y su par provincial, León Arslanian. Pero no fueron los únicos. Fuentes de la Casa Rosada le afirmaron a PERFIL que el Presidente se valió de un comité pingüino anexo para obtener datos adicionales. Kirchner hizo volar desde Santa Cruz a gente de su máxima confianza para que lo ayudaran en la búsqueda de información, como el comandante mayor de la Gendarmería Nacional, Roberto Casserotto. También el operador presidencial Rudy Ulloa debió interrumpir sus días de descanso en Mar del Plata para acoplarse al operativo que conducía el subjefe de la SIDE, Francisco Larcher. Todos volaron juntos a El Calafate en el avión presidencial ayer a las 16.30.
“La investigación tiene una cantidad de aristas fenomenales, porque en esto no hay hechos mínimos”, ya que algunos, “que pueden parecer nimios, pueden ser la punta del ovillo” para llegar a pistas importantes, afirmó el ministro Fernández. “No nos vamos a detener un segundo; hay mucho por ver y comprender con lo que pueda aportar el propio Gerez”, afirmó.
Anoche, y por orden de Arslanian, el jefe departamental de la Policía de Escobar, Jorge Riffel, se reunió con los hijos y la madre de Gerez para coordinar un mecanismo de protección de la víctima (ver página 6). También le ofreció custodia a toda la familia, pero ellos se negaron a recibirla. Ayer, no sólo se suspendió la declaración testimonial de Gerez, que quedó inconclusa. También se canceló una conferencia de prensa que había convocado la agrupación Pensar Escobar, y donde se suponía que el albañil iba a relatar públicamente los detalles del secuestro. El líder del sector, el actor Alberto Fernández de Rosa, le anticipó a PERFIL que ya están pensando en organizar un brindis de Año Nuevo el próximo martes donde “estará el compañero Gerez”.
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