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“yo no le tengo miedo a nadie”
Al patíbulo, en uno de sus centros de tortura
Por THIBAULD MALTERRE*
31.12.2006
Saddam Hussein fue ejecutado en la horca ayer al amanecer en uno de los ex centros de tortura que él mismo había organizado en Bagdad, casi cuatro años después de haber sido derrocado por Estados Unidos. Saddam llegó al cadalso sereno, sujetando el Corán con sus manos atadas, y se negó a que le pusieran una capucha. Horas después, una cadena de televisión privada iraquí difundió imágenes de su cadáver, envuelto en una mortaja blanca.
“Subió con calma al patíbulo, resuelto y valiente”, relató el consejero de Seguridad Nacional del gobierno iraquí, Muafaq Al Rubai, testigo de la ejecución, que tuvo lugar entre las 5,30 y 6 de la mañana, hora local (en la medianoche argentina). No dio “ninguna señal de arrepentimiento. Alababa a los mujaidines, alababa a los yihadistas. Insultaba a los persas e insultaba también a Occidente”, contó Al Rubai a la televisión nacional Iraqia.
“Saddam dijo: ‘Espero que permanezcáis unidos y os advierto: no confiéis en la coalición iraní, esa gente es peligrosa’”, relató otro de los testigos, el juez Munir Haddad. “No trató de resistir y no pidió nada. Tenía en sus manos un ejemplar del Corán, que deseó enviar a una persona. Alguien tomó el nombre del destinatario de el Corán y prometió cumplir el pedido”, abundó Al Rubai.
“Añadió: ‘Yo no le tengo miedo a nadie’”, dijo Haddad, juez de la Corte de Apelación del Alto Tribunal Penal iraquí, la instancia que el martes ratificó la sentencia a muerte del ex dictador tras un juicio cuya independencia fue severamente cuestionada dentro y fuera de Irak. La televisión iraquí, al igual que las cadenas internacionales, difundió asimismo una secuencia de unos 20 segundos filmada durante los últimos minutos de vida de Saddam. Vestido con un traje oscuro y una camisa blanca, el ex presidente es conducido al cadalso por tres hombres enmascarados que le colocan un pañuelo negro en el cuello, y luego una soga. Las imágenes se detienen en esta última secuencia y no muestran el ahorcamiento.
La ejecución tuvo lugar en uno de los centros de tortura utilizados por el gobierno de Saddam Hussein en Kadhamiya, al norte de Bagdad, que actualmente funciona como cuartel de los servicios de inteligencia iraquíes. El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, se felicitó por la “ejecución del criminal Saddam”, aunque lanzó una llamada a la reconciliación de aquellos partidarios del ex presidente cuyas “manos no estén manchadas de sangre”.
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La ejecución de los dos coacusados del ex presidente, su medio hermano, Barzan Al Tikriti, y el ex presidente del tribunal revolucionario, Awad Al Bandar, fue aplazada a último momento para destacar la muerte de Saddam, explicó Al Rubai. Los coacusados “serán ejecutados después de las fiestas del Aid al Adha”, la celebración musulmana del Sacrificio, que termina el jueves, precisó. Luego, se difundió una carta póstuma de Saddam dirigida a “mis hermanos, mi gran pueblo, mi Gran Irak”, en la que “ofrezco mi alma en sacrificio, y Dios la llevará adonde están los mártires. Ustedes conocieron a su líder como lo conoció su propia familia: él nunca se curvó a los tiranos y permaneció siempre con su espada y su bandera al lado del bien y de la justicia”.
*Desde Bagdad (AFP).
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