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internacionales
la sentencia profundizo la division religiosa
Luego del ahorcamiento de Saddam hubo al menos 75 muertos en Irak
La ejecución del ex dictador iraquí aumentó la violencia en su país, que se sigue desangrando en una lucha religiosa y política entre la mayoría chiíta y la minoría sunnita. Saddam fue encontrado culpable de la masacre de 148 campesinos chiítas en 1982. “Subió con calma al patíbulo”, contó un testigo. El fue ejecutado en uno de sus ex centros de tortura, ubicado en Bagdad. Murió insultando a Occidente y a sus adversarios persas. Bush celebró la sentencia, que fue criticada por otros líderes mundiales, como el ruso Putin y la alemana Angela Merkel. También Kirchner y Lula opinaron en contra.
Por HANS DAHNE y ANNE/BEATRICE CLASMAN*
31.12.2006
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Ejecucion. La televisión iraquí mostró las imágenes de la muerte del ex dictador, aunque omitió el instante preciso del ahorcamiento. La sentencia fue cumplida por 3 encapuchados. Hussein se negó a que le pusieran la capucha y se mostró resuelto y sin ningún signo de arrepentimiento. Escribió una carta póstuma dirigida al pueblo de “mi Gran Irak”.

Foto: CEDOC Perfil

   

Más violencia fue la respuesta de ayer en Irak a la ejecución del ex dictador Saddam Hussein, de 69 años, que será enterrado hoy en Tikrit, su ciudad natal. En el primer día luego del ahorcamiento de Saddam, al menos 75 personas murieron y otras 130 fueron heridas en distintos atentados que se sucedieron en todo el país a lo largo de toda la jornada.
Por su parte, el ejército norteamericano anunció la muerte de seis militares, lo que hace de este mes el más sangriento en más de dos años para las tropas de ocupación, que sufrieron 107 bajas, cifra inédita desde noviembre de 2004.
En el barrio de Hurriyah, al noroeste de Bagdad, donde conviven sunnitas y chiítas, tres coches bomba detonaron por la tarde, matando a al menos 37 personas e hiriendo a 76. Cerca de ahí, en el hospital infantil Al Iskan, explotó un artefacto explosivo dejando un saldo de dos víctimas fatales y al menos una decena de heridos.
Por la mañana, 36 personas murieron y 51 quedaron heridos luego de que una bomba detonase en un mercado de pescado de Kufa, ciudad chiíta al sur del país. La mayoría de las víctimas eran mujeres y niños, ya que el atentado se llevó a cabo en una hora pico. Kufa queda a apenas una docena de kilómetros de Nayaf, ciudad santa para los chiítas.
A pesar del toque de queda, en todo el país se llevaron a cabo manifestaciones a favor y en contra del ahorcamiento del ex dictador. En Tikrit, la ciudad natal de Saddam, cientos de personas se congregaron para exigir que el cuerpo sea devuelto a su familia para ser enterrado allí. Según informó la cadena Al Arabiya, allí se realizarán hoy las exequias, desoyendo el deseo de su hija, que solicitó que el sepulcro sea en Yemen.
Según informó Al Arabiya, en Fallujah los simpatizantes del ex dictador tomaron por asalto edificios gubernamentales e incendiaron un tribunal.
Saddam fue condenado a muerte por la matanza de 148 aldeanos chiítas en 1982, cuando gobernaba su país con mano de hierro y en beneficio de la minoría sunnita.

Alrededor del mundo. Aunque el presidente norteamericano George W. Bush dormía mientras ejecutaban a Saddam, según confesó su portavoz Scott Stanzel, en todo el mundo se siguió con preocupación, ira o júbilo el final del ex dictador.
A pesar de que conocía de antemano el horario exacto en que se daría muerte a Saddam, Bush se retiró a sus habitaciones horas antes de la ejecución y dio la orden de no ser despertado por ello, quizá para mantener la imagen de distancia que el gobierno norteamericano intentó mostrar durante el juicio.
“Tan sólo somos observadores de este proceso, los iraquíes tienen un gobierno soberano que toma decisiones de acuerdo a derecho”, dijo Bush.
Organizaciones de derechos humanos condenaron la utilización de la pena capital e hicieron hincapié en las presuntas irregularidades que se registraron durante el proceso. La ONG Human Rights Watch incluso llegó a solicitar que se anulase el juicio.
“Fue ejecutado luego de recibir un juicio justo”, concluyó Bush, por el contrario.
Varios líderes de todo el mundo declararon públicamente su repudio a la pena de muerte, aún cuando reconocieron la necesidad de juzgar y castigar al ex dictador iraquí.

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“Respetamos el veredicto de la condena, pero es público que el gobierno alemán está en contra de la pena de muerte”, declaró, por ejemplo, la canciller alemana Angela Merkel. En la misma tónica se mantuvieron el secretario general del Consejo Europeo, Tony Davis; el alto representante europeo en política exterior, Javier Solanas; los ministerios de asuntos exteriores de Francia y Rusia, y El Vaticano. Incluso el presidente argentino, Néstor Kirchner, condenó el acto mediante un comunicado de cancillería.
El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadajani, calificó la ejecución como “una victoria sólo del pueblo iraquí”, mientras que Japón y Australia dijeron “respetar” la decisión del tribunal y, en una tónica contaria, Muamad Ghadaffi decretó tres días de duelo por la muerte del “prisionero de guerra” Saddam, su aliado, según anunció la agencia oficial libia.

*Desde Bagdad (DPA).

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