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Relato. María Laura mejora con el tratamiento.
Foto: Marcelo Aballay |
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Desde un foro sobre cuestiones médicas en Internet, una mujer identificada como T.C. aseguró que fue tratada en un instituto porteño y criticó sus tratamientos enfáticamente. PERFIL se comunicó con ella y sólo aceptó hablar si se mantenía a resguardo su identidad.
Según comentó a este diario, la mujer llegó al instituto porque una amiga se lo recomendó para las serias complicaciones que tenía en uno de sus brazos desde que le habían quitado un seno por un cáncer de mama: había perdido la circulación linfática. Se hizo un tratamiento con “vacunas especiales”. Pero no tuvo el resultado esperado. “Me atendí ahí y casi me matan. Te dan medicamentos que no están aprobados por la ANMAT, que los desarrollan ellos mismos y encima te los venden, algo que es ilegal”, dijo con una voz que conjugaba bronca y resignación, y con el objetivo de que nadie vuelva a sufrir lo mismo. “Esos son médicos que te dan cualquier cosa y lo peor es que toman enfermos terminales y hasta les hacen vender la casa porque saben que se van a morir.”
Pero no todos piensan igual. Marta Pinella hace poco empezó a tratar con células madre a su hija de 23 años, cuadripléjica por un accidente. “Ya le hicimos dos implantes de células y estamos muy contentos con los resultados. Pase lo que pase con mi hija, ellos hicieron lo mejor”, dijo en referencia a los especialistas del Regina Mater.