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defensa militar de botnia
Proponen hacer 3 súper maceteros para tapar la contaminación visual
Un arquitecto argentino le presentará esta semana a la pastera Botnia el diseño de una “cortina verde” para eliminar del horizonte de Gualeguaychú a la celulosa. La idea de Julio Torcello es construir sobre el río Uruguar tres islotes con plantas del litoral. El proyecto, que ya está en manos del rey de España, costará 10 millones de dólares.
Por Rodrigo Alegre
03.12.2006
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Mala cara. Quieren tapar la chimenea de Botnia con tres islotes artificiales con vegetación.
Foto: José Romero
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El diferendo entre Argentina y Uruguay por la instalación de las pasteras se topó, esta semana, con una batería de propuestas insólitas. A la militarización de la región de Fray Bentos acaba sumarse otra: un arquitecto argentino le propuso al rey español Juan Carlos I edificar tres gigantescos canteros de hormigón para instalar un paraíso de árboles y plantas para ocultar la papelera Botnia, que entorpece el paisaje entrerriano. “La contaminación es visual”, argumentó Julio Torcello, arquitecto del Grupo Torcello & Asociados e impulsor de la idea, que será exhibida el martes en Plaza San Martín a los propietarios de la pastera finlandesa.
El proyecto, que necesita una inversión inicial de 10 millones de dólares y que todavía está en estudio, consiste en construir tres columnas a lo largo de un kilómetro frente a la costa de Gualeguaychú y 15 metros de Fray Bentos.
Los pilares diseñados por la compañía internacional tendrían una altura máxima de 27 metros y sostendrían canteros de 33 metros de largo.
Para el urbanista Julio Torcello se debe rellenar cada espacio con árboles originarios de las provincias de Misiones, Corrientes y Tucumán. Y a su vez, trasplantar vegetación de más de 50 años de antigüedad.
“Se puede hacer lo mismo que en DUBAI, donde se edifican grandes islas de una hectárea sobre el mar”, explicó Torcello, que no descarta proponerle al Banco Mundial ingresar al negocio. El jueves le enviaron la carta al rey detallando la iniciativa, que sonrojó a más de un funcionario y provocó la indignación de los asambleístas. “Queremos que sea un elemento entre presidentes para una solución concreta a un problema”, dice el urbanista.