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¿quien controla lo que comemos?
Es el sistema,
estúpido
Por Dr. Oscar A. Bruni*
22.10.2006
Existe una verdadera interacción entre la ineficacia del Estado y la irresponsabilidad empresarial para dar como resultado el nivel de inseguridad alimentaria que vive el consumidor interno argentino. No sucede lo mismo con el consumidor externo, aquel que come lo que la Argentina exporta, ya que las leyes que lo protegen se cumplen. Es que hoy, más que nunca, se puede hablar de un doble estándar de calidad e inocuidad. Y de un status de vulnerabilidad creciente en el tema alimentario interno, dado por el nivel socioeconómico del consumidor. Algunas de sus razones:
- Escasa participación de científicos procedentes de centros académicos y de la industria, y de los consumidores. Marcada politización de los temas técnicos.
- Los sistemas nacionales de control de alimentos no se basan en conceptos científicos y de gestión modernos que apliquen políticas de observancia, evaluación de riesgos y transparencia.
- Falta de fondos y de personal capacitado en inspección y laboratorios.
- Falta de flexibilidad del sistema, que lleva a que sea difícil afrontar la evolución en materia de ciencia y tecnología alimentarias, las variaciones de la demanda de los consumidores.
- Enormes obstáculos institucionales a las reformas.
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En la Argentina es tan grande el nivel de creatividad que hay miles de resoluciones o decretos provinciales y municipales que se superponen u oponen entre sí y a su vez con las normas nacionales. Vivimos en uno de los primeros países productores y exportadores de alimentos del mundo. Pero gracias a la pléyade de políticos y economistas –entre ellos, Cavallo–, en los últimos 30 años se ha creado una brecha profunda entre ciudadanos de primera y de segunda. Ese doble estándar se terminará cuando en la Argentina todos gocemos del privilegio de comer como un ciudadano europeo. Nuestro país posee unidades académicas, profesionales, técnicos y un área especializada de excelencia, el Senasa, pero lamentablemente adolecemos de una política nacional que termine con esos estándares discriminatorios.
*Profesor de Política Alimentaria, Facultad de
Ciencias Veterinarias (UBA).
Ex interventor del Senasa.