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PELEA. Greenpeace se opone a la modificación genética.
Foto: CEDOC Perfil |
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Durante la conferencia de prensa que brindó en la Embajada norteamericana en Buenos Aires, Parrott no se preocupó en absoluto por cuidar las relaciones públicas. Entre otras cosas, dijo: “Greenpeace no es santo de mi devoción” y “si bien mucha gente puede estar ahí sinceramente, de corazón, para muchos la ecología no es más que un gran negocio; sobre todo en Europa y para los gerentes”, calificó.
Consultado por PERFIL, desde la organización ecologista le respondió Juan Carlos Villalonga: “Son argumentos típicos, que intentan sembrar sospechas sin aportar nada”. E indicó que cosas similares adujeron los representantes de Botnia a raíz de la campaña en contra de la instalación de las papeleras en Fray Bentos.
“La gran virtud de Greenpeace es que somos independientes de gobiernos, empresas o partidos políticos y a la industria le molesta que haya una organización a la que no se pueda domesticar a través de los fondos”, remarcó Villalonga. Y terminó: “Nadie se vuelve rico con Greenpeace”.