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WAYNE PARROTT, GENETISTA
“Los transgénicos son menos
peligrosos que otros alimentos”
De visita en la Argentina, Wayne Parrott, científico de la Universidad de Georgia, defendió a los transgénicos a diez años de haber ingresado al país; propuso un nuevo marco regulatorio para esos alimentos; criticó con dureza a Greenpeace; y defendió la unión de los Estados Unidos, Canadá y la Argentina en contra de la Unión Europea.
Por M.D.A.
22.10.2006
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OFICIAL. Parrott dio una charla en la Embajada de EE.UU.
Foto: gentileza embajada |
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Hiperquinético, el genetista norteamericano Wayne Parrott se privó de pocas cosas en la Argentina. En poco más de 70 horas de estadía, se reunió con diputados, senadores, gobernadores y funcionarios, y atendió a la prensa. Todo eso con un mismo objetivo: alabar las bondades de los transgénicos.
Para Parrott, director del Departamento de Ciencias, Cultivos y Suelos de la Universidad de Georgia, diez años después de la introducción del primer cultivo transgénico en la Argentina, ninguno de los problemas que los agoreros estimaban que podrían llegar a desencadenarse pasaron de ser mera teoría.
“Antes de que se liberaran, se creía que había riesgos de posibles alergias, de toxinas inesperadas o daños a otras especies, pero lo cierto es que nada de esto sucedió”, explicó en una rueda de prensa.
Según pudo averiguar PERFIL, Parrott argumentó en una reunión que mantuvo con diputados y senadores nacionales de las comisiones de ciencia y agricultura en el hotel Four Seasons que habría que cambiar los actuales marcos regulatorios, que son más estrictos para los transgénicos que para los alimentos tradicionales.
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A través de una minuciosa descripción, que incluyó aspectos históricos de la relación del ser humano con las semillas que lo alimentan, indicó que “los transgénicos son menos peligrosos” que las plantas y animales que se dan por “cruzamiento natural” porque con la ingeniería genética se sabe cuáles son los genes insertados y para qué sirven, mientras que de la manera tradicional el azar juega un papel más importante.
“Siempre que se introduce una nueva tecnología hay gente que se opone sin razón, pasó con el café y hasta con las vacunas”, precisó. Si bien los legisladores escucharon con atención, todo indica que por el momento no van a hacerle caso.
Además. Parrott también criticó duramente a Greenpeace (ver recuadro) y a Europa por negarse a abrirles el juego a los organismos genéticamente modificados. “Impusieron leyes duras por el miedo que causó el mal de ‘la vaca loca’, pero luego advirtieron que les convenía como barrera no arancelaria”, dijo.
En ese contexto, se refirió de un modo especial al reciente fallo de la Organización Mundial del Comercio en beneficio de Estados Unidos, Canadá y Argentina en contra de la UE. “Pese a esa condena, abrir los mercados va a llevar varios años”, evaluó.
Consultado por PERFIL acerca del conflicto del Estado nacional con Monsanto, que pide regalías por un producto que no patentó a tiempo, Parrott aseguró que “el primer transgénico costó US$ 1.000 millones. De alguna manera, es una inversión que alguien tiene que pagar”.