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Sociedad
Amor tras las rejas
El acusado de ser el “violador de Núñez” tiene nueva novia
Claudio Alvarez será juzgado el próximo 30 de octubre por el homicidio de Elsa Escobar y la violación de su hija, Berenice, de 13 años. Está en la cárcel de Marcos Paz, donde ya purga una pena por tentativa de robo y abuso. Allí conoció en un chat telefónico a Natalia Lizarraga, de 23, su nueva novia. Cuando ella anda por la calle, él le pide que se cuide.
Por Rodolfo Palacios
24.09.2006
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avanti morocha. Alvarez y Lizarraga, flamante pareja.
   

Los investigadores cuentan que con su andar sigiloso y nocturno, aterrorizó a las mujeres de Núñez. Enfurecidos, sus ex vecinos quisieron lincharlo antes de que lo subieran a un patrullero abollado por las piedras. Su mujer lo dejó y le prohibió volver a ver a su hijo de siete años. Muchos de sus compañeros de prisión lo odian. Está acusado de matar a una mujer de 56 años y de violar a su hija de 13. También le adjudicaron otras tres violaciones. Casi no le quedan amigos. Pero Claudio Alvarez no está solo.

“Es muy tierno y dulce. Con él me siento muy protegida”, confiesa Natalia Lizarraga. Es ama de casa, vive en Laferrere, tiene 23 años y desde hace dos meses es la novia del hombre al que sus víctimas apodaron el “Violador de Núñez”. Lo conoció a través de un chat telefónico y sueña con formar una familia con él.

“Estaba muerto. Salvo mi viejita Norma y mi abogado, nadie creía en mí. Ella apareció de repente y mi vida cambió. La amo y la extraño muchísimo”, afirmó Claudio Alvarez en la comunicación telefónica que mantuvo con PERFIL desde el pabellón de máximo resguardo de la cárcel de Marcos Paz. El Tribunal Oral Criminal Nº 13 de Capital Federal lo juzgará el 30 de octubre por el crimen de Elsa Escobar, de 56 años, y por la violación de su hija Berenice. Los hechos ocurrieron el 3 de diciembre del año pasado en un PH de 11 de Septiembre al 3500, ubicado al lado de su casa, en el barrio porteño de Núñez. La chica acusó a Alvarez. Además, en marzo de este año fue condenado por el Tribunal Oral Criminal 8 porteño a una pena unificada de 16 años de reclusión por una tentativa de robo y un abuso cometido meses antes del homicidio. “Lograré su liberación. El ADN no coincide con el hallado en la escena del crimen”, afirmó Luis Llaneza, abogado defensor de Alvarez.

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Desde ese momento, los vecinos del barrio realizaron varias manifestaciones y salieron a la luz otras denuncias en contra de Alvarez, quien estaba en libertad desde marzo del año pasado, por robo y violación. “Se creía el capo del barrio y todos le tenían miedo”, denunció Maira, un travesti presuntamente atacado por él. “Me mostró una navaja y me obligó a practicarle sexo oral”, afirmó Cinthia Lavorante, una de las jóvenes que lo acusó.
No todas las mujeres le temen a Claudio Alvarez. Natalia lo conoció en julio por una línea de encuentros telefónicos. En una de las conversaciones apareció una voz que se presentó como “un privado de la libertad”. “Escuché su historia y me conmovió. Está mal porque extraña a su hijo. Estoy segura de que es inocente y que no es el violador asesino como dicen los diarios”, cuenta Natalia, una morocha de 1,60 y sonrisa tímida.

Hasta ahora, ella y Alvarez se vieron unas ocho veces. En los papeles, ella figura como concubina. De esa manera pudo tener visitas íntimas con su novio. “¿Qué opinan mis padres? Están contentos. Mi mamá habló con Claudio varias veces. El llama cinco veces por día porque es muy celoso. Siempre me dice que me cuide y que no ande sola por la calle”, dice la chica. Cada vez que lo va a ver a la cárcel, tarda más de dos horas en colectivo de Laferrere a Marcos Paz. “Estoy enamorada y seguiré con él en las buenas y en las malas”, anuncia sin importarle lo que pueda pasar con su novio.

“Más que el violador, soy el perejil de Núñez”, se queja Alvarez. Pese a que la jueza María Cecilia Perzán le dictó la prisión preventiva porque considera que hay pruebas suficientes en su contra, él asegura que es inocente. “Hasta le ofrecí el teléfono a la hermana de la chica para que llamara a la Policía. Y les di un vaso de gaseosa porque estaban muy mal. Me acusaron porque tengo antecedentes. Las macanas que me mandé ya las pagué hace tiempo”, se defiende.
Esta es la segunda vez que Alvarez forma pareja estando preso. En 1999, conoció a María Celeste Hazán, una hija de desaparecidos que lo conoció por carta. En una de las visitas íntimas concibieron a su hijo. Hazán se enteró del pasado de su pareja, cuando llegó a su casa y la Policía se lo llevaba detenido. Desde entonces, nunca más lo vio.

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