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OFELIA, LA SUEGRA PRESIDENCIAL
La conexión K del exótico Sr. Muñoz
El escandaloso presidente de Gimnasia, que se mudó esta semana a la pantalla de TV tras la presunta amenaza al árbitro Giménez, recibió ayer un estudiado apoyo de la comisión directiva que domina. Aunque en 2003 fue puntal de la campaña de Carlos Menem en La Plata y tropezó hace dos años en su objetivo de sumarla a su gobierno, tuvo el voto de la tripera más fanática: la suegra del jefe de Estado. Después afianzó esa relación a base de agasajos y tratos preferenciales. La devoción de la hinchada albiazul, donde manda el peronismo, por la Primera Loba, como llaman a Cristina.
Por J.R.
17.09.2006
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JUNTOS. Junio ‘05: medalla para Ofelia en la cena aniversario del club. En noviembre ‘04, ella voto a Muñoz para presidente tripero.
Foto: aglp / fotonoticias |
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Después de verlo por la tele desencajado, despeinado y con su pelo de pecho asomando de su camisa de eternos tres botones desabrochados, tratando de desandar el camino del escándalo inexorable, Cristina de Kirchner habrá respirado aliviada. Y se habrá felicitado a sí misma por aquel llamado oportuno a su madre, en septiembre de 2004, cuando le pidió que no se metiera en líos; que no aceptara el convite del entonces aspirante a presidente de Gimnasia, Juan José Muñoz, para ir de candidata a vicepresidente del club que enciende sus mayores pasiones.
Con todo, la jugada previsora de la Primera Dama no evitó que, con gestos mutuos de consideración y respaldo, se consolidara la relación entre Ofelia Wilheim de Fernández, la triperisima suegra presidencial, y el titular del Lobo platense, que se convirtió en el personaje de la semana cuando el domingo pasado invadió la zona de exclusión del árbitro castrense Daniel Giménez, en el entretiempo de Gimnasia-Boca, y abrió el telón del culebrón más bizarro y más taquillero.
Ofelia, que en el patio de su casa de Tolosa atesora un florido santuario gimnasista, no integró la lista con la que Muñoz llegó a la presidencia. Pero lo ayudó con su voto. Y después asistió a cada fiesta que organizó el club, en las que fue centro de agasajos varios, se divirtió con imitadores de su yerno y hasta bailó con el dirigente que hoy lidera el ranking de los malos en el mundillo del fútbol.
La Primera Suegra tiene palco al lado del de las autoridades en el Estadio Unico de La Plata. “La tratan como a una reina”, cuenta un hincha que conoce bien a Muñoz y la cocina de su gestión. Y dice que en Gimnasia, donde manda el peronismo, “cada tanto circula el rumor de que Cristina va a ir a la cancha; y se genera una expectativa fenomenal. Para la hinchada, la Primera Dama es la Primera Loba”.
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Menem 03. Muñoz es una suerte de prototipo del self made man noventista. En los 80 era un militante sindical que no tenía para reemplazar una “paleta” dental perdida y a veces disimulaba la carencia con implantes caseros. Y se las rebuscaba con un extraño emprendimiento: una carnicería instalada dentro mismo del local de ATE de la calle 57. Su Asociación Mutual de Trabajadores del Estado (AMTE) fue el trampolín al J.J. de hoy: un millonario con fortaleza amurallada en Villa Elisa, cine en casa y negocios de todo tipo que acaba de zafar, después de curiosas volteretas judiciales, de una investigación por supuestas usura y estafa.
Desde los bordes de la política llegó, en 2003, a remar la campaña de Menem en la capital bonaerense. Para esa cruzada hizo base en un local de la Calle 49 que después se convertiría en el de su candidatura a la presidencia del club. Ayer, sus colegas de comisión directiva montaron el show del respaldo incondicional. Ofelia seguirá siendo tratada como a una reina.