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MIKE BINGHAM, CONSERVACIONISTA BRITANICO
“En las Malvinas, los pingüinos se mueren de
hambre a causa de la explotación pesquera”
Por estos días son noticia porque llegaron en masa a Chubut para comenzar a anidar. Pero no todos los pingüinos la pasan tan bien. A cientos de kilómetros de allí, en las Islas Malvinas, se están muriendo de hambre debido a la pesca que los deja sin alimento. Así lo denunció el británico Mike Bingham, ex oficial de Conservación de las Islas, que fue desplazado de su cargo por denunciar esa situación. Bingham se mudó a Río Gallegos, y en una visita a Buenos Aires le contó a PERFIL la experiencia que volcó en su libro “El régimen de Malvinas”.
Por LAURA GARCIA OVIEDO
17.09.2006
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CRITICO. En su paso por Buenos Aires, Bingham visitó el Zoo porteño. Allí elogió la protección de las colonias de pingüinos en el sur de la Argentina y Chile.
Foto: enrique manuel abbate |
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En 1995 hizo un censo de pingüinos en las Islas Malvinas y, luego de compararlo con datos de 1984, descubrió que había casi cinco millones de pingüinos menos. Sin embargo, el gobierno malvinense le prohibió difundir la información. Pero Mike Bingham no se quedó quieto y la envió a revistas internacionales. ¿Las consecuencias? Sufrió amenazas, arrestos y perdió su trabajo como oficial de Conservación de Malvinas.
En 2003 se mudó a Río Gallegos, Santa Cruz, a una cuadra de la casa de Néstor Kirchner, desde donde continúa su solitaria cruzada para salvar a los pingüinos. De paso por Buenos Aires, el ex oficial de Conservación de Malvinas habló con PERFIL y fue contundente: los pingüinos que colonizan en esas islas mueren de hambre por la falta de protección ante la explotación pesquera. Hoy queda sólo el 10% de los que había hace 20 años, según detalla en El régimen de Malvinas, su primer libro en español, que acaba de editarse en el país.
—¿Cuándo comenzó a trabajar en Malvinas?
—En 1993, el gobierno de Malvinas me nombró oficial de Conservación. Por mi especialidad en censos de animales, me pareció importante hacer un nuevo relevamiento de los pingüinos en la zona y lo hicimos en 1995. Muchos habitantes, que conocen bien su terreno, ya comentaban que se veía una menor cantidad.
—¿Cuáles fueron los principales resultados?
—Descubrimos, por ejemplo, que la población de pingüinos de penacho amarillo, que según el censo de 1984 estaba compuesta por 2,5 millones de ejemplares, había disminuido a 300 mil. Hoy estamos seguros de que fue por culpa de la industria pesquera. Los pingüinos mueren de hambre.
—¿Cómo es eso?
—En 1987, se estableció en Malvinas un territorio de 200 millas en el mar para cobrar un permiso de pesca a cualquier barco que quisiera pescar allí. Gracias a los datos del British Antartic Survey de 1984 se sabía que había en la zona unos cuatro millones de pingüinos de penacho amarillo, de Magallanes y de papúas. Era una población bien saludable. Como no tienen muchos predadores –salvo ataques esporádicos de lobos marinos y orcas–, lo que controla su población es la cantidad de alimento.
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—¿Cómo respondieron las autoridades a los datos de ese censo?
—Se preocuparon mucho, pero no por los pingüinos sino por su reputación y por el dinero que ganan con la pesca. Me dijeron que no podía publicar los resultados por una supuesta cláusula de confidencialidad en mi contrato. Consulté a un abogado y como no existía tal cláusula envié los datos a dos prestigiosas revistas de conservación: Oryx y Penguins Conservation.
—¿Entonces comenzaron las amenazas?
—Sí, y la consecuencia inmediata fue que me despidieron. Pero yo no trabajo en esto por el dinero, sino porque creo en lo que hago. Así que escribí a varios centros para conseguir financiación para nuevas investigaciones. Y descubrí que tanto en Chile como en la Argentina, los otros dos lugares donde habitan los pingüinos de penacho amarillo y los de Magallanes, las poblaciones estaban saludables.
—¿Es cierto que Malvinas es el único lugar en el mundo donde se pesca frente a las colonias de pingüinos?
—Efectivamente, no hay ninguna protección a la naturaleza. Hoy queda menos del 10% de la población de pingüinos de hace 20 años atrás. Pero esto también afecta a otras especies: los lobos marinos y los elefantes marinos disminuyeron más de un 90 por ciento.
—¿Por qué escribió “El régimen de Malvinas”?
—Quise presentar evidencia escrita sobre lo que pasa allí, tengo confianza en que el mundo científico hará algo para proteger a los pingüinos. Tienen que hacerlo.