A Scioli no sólo se lo ve preocupado por recibir la bendición K en la Ciudad sino también por temas más placenteros como la deco de su casa del Abasto.
Primero fue el armado del búnker de campaña y ahora su famoso quincho. Allí hay un sector que llaman “la pulpería”, donde, entre otros objetos folclóricos, se destacan láminas de Florencio Molina Campos.
Para renovar o aumentar su colección, Scioli se reunió días atrás con Gonzalo Campos –nieto del famoso pintor–, a quien le habría comprado nuevas obras. De todas formas, en
el famoso quincho, parte del casco de su catamarán y su gigantesco Scalextric, son
los objetos más envidiados por quienes lo visitan.