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| Cafiero, de Aruba y con un año más. |
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Para la agrupación de los almuerzos de los jueves que lidera Antonio Cafiero hay un antes y un después de la comida que les ofreció Carlos Pedro Blaquier en La Torcaza, el jueves pasado.
Esta semana, de regreso a las mesas de siempre en el Círculo de Gendarmería, el menú marcó aún más ese antes y después: el salmón y el lomo con salsa bernaise eran un recuerdo; en su lugar se volvió al revuelto gramajo, la carne al horno y el almendrado, y por supuesto al vino de la casa. Igualmente, Cafiero estaba feliz por su reciente viaje a Aruba, donde participó de la última cumbre de la Coppal (Conferencia de Partidos Políticos de América Latina), que él preside y a la que pretende dar un nuevo impulso con una reunión internacional en Buenos Aires con partidos políticos latinoamericanos y del sur de Asia, encabezados por el Partido Comunista Chino.
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Le preguntaron cómo se sentía presidiendo una liga de partidos políticos siendo que su propio partido, el peronismo, está acéfalo desde hace años y, como dice el Turco Asís, “sólo lo puede conducir la jueza Servini de Cubría”. Tras la carcajada, el ex senador dijo: “Eso me viene bien porque yo les digo a todos que el peronismo soy yo”. Como ese día cumplía años, lo homenajearon con torta y champagne. Entre otros, le cantaron el Feliz Cumpleaños muchos de los que ayer también participaron del festejo que Cafiero dio en su casa de San Isidro: Carlos Grosso, Mario Burkun, Duilio Brunello, Guillermo Piuma, el general kirchnerista Raúl Racana (presidente de la Autoridad Regulatoria Nuclear), el Pato Galmarini, Jorge Hugo Herrera Vegas y los sobischistas Mauricio Silva y Gonzalo Díaz. Inevitable fue el tema del escándalo de Juan José Alvarez.
“Lo de Juanjo no tiene perdón de Dios en el peronismo; ser agente de la SIDE en esas épocas de plomo fue una traición. Este tipo no tiene retorno”, comentaron varios indignados. Y cuando uno lo comparó con Günter Grass, le replicaron que “lo de Juanjo es peor ya que el Nobel confesó su participación en las SS; Juanjo fue desenmascarado”. Otro relató que “ver ayer la sesión de Diputados donde todos abrazaban a Juanjo era como ver un velorio donde todos abrazaban al muerto”. No faltó quien, a su turno, apuntó: “Juanjo formó parte del golpe de Estado de 2001 para devaluar y volteó a nuestro compañero Rodríguez Saá”. Moisés Ikonicoff dijo: “Yo siempre estuve con la Santa Iglesia Católica y les puedo asegurar que vamos a ganar en Misiones con el obispo Joaquín Piña”.