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LLEYTON HEWITT
Come on!,
te estábamos
esperando
La figura del equipo australiano que a partir del viernes se enfrentará con el argentino por una de las semifinales de la Copa Davis es un personaje poco enternecedor: dueño de un gritito histérico y despreciable cuando consigue puntos importantes y polémico en sus movimientos, llegó a tener cruces con tres de los cuatro jugadores elegidos por Mancini.
Por PABLO CHEB TERRAB
17.09.2006
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IN YOUR FACE. El ex número uno del mundo hace catarsis de una manera que, a veces, roza lo latoso.
Foto: afp |
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Lo bautizaron Satán. La prensa de Australia, su país de origen, exasperada por los desplantes de un Lleyton Hewitt de alto nivel que era demasiado explosivo en lo personal, plantó el apodo en 2000. La historia cuenta que en el torneo de Adelaida, su pueblo natal, un chico talentoso de 19 años tiró al piso su raqueta para expresar su bronca. Abucheado por el público, abandonó la cancha clamando contra “la estupidez” de su público. Y juró que no concedería más entrevistas. Su fama no tardó en expandirse por el circuito. Hosco, agrio para dar respuestas, no se ganó grandes amigos en los vestuarios de la ATP.
En el US Open de 2001 tuvo su mayor conflicto. En su partido de segunda ronda contra James Blake, un juez de línea le cobró una falta de pie. Como el juez de línea era negro, igual que Blake, Satán estalló: “No me sancionó por mi falta. Mire al juez de línea y mire al jugador. ¿No nota algún parecido?”, le preguntó al árbitro.
Finalmente, el australiano pidió disculpas, aseguró que no quiso hacer comentarios racistas y se salvó de una sanción. Pero el tipo, que ya era odiado por su festejo agudo y desmedido (una marca registrada: Come on!), dejó oficializado que era desagradable.
sigue
No te banco. Después de algún tiempo de calma, los problemas comenzaron con los argentinos. El primero en hartarse de sus actitudes fue Chela: exasperado por los gritos y gestos de Satán en la tercera ronda del Abierto de Australia 2005, escupió hacia donde Hewitt estaba sentado en un cambio de lado. “Escupí hacia su lado, no lo escupí a él”, fue la defensa del argentino. El ataque siguió con Calleri: “Lo que hizo Chela está mal. Pero es lo que todos teníamos ganas de hacer”. Después, Nalbandian: “Hewitt es uno de los jugadores menos queridos del circuito”. En cuartos de final, en un partido en que los dos chocaron los hombros en el cambio de lado, Satán tuvo su revancha: lo sacó a David con un 10-8 en el quinto repleto de festejos efusivos.
El último conflicto fue en la Davis ’05, en Sydney, en unos cuartos de final que la Argentina ganó. Esa vez fue Coria el que entró en crisis. Ese día se insultaron y se burlaron. Coria se tomó los genitales en un saque del Australiano. Hewitt volvió a ganar.
La revancha inmediata fue esa serie, levantada por Nalbandian. La revancha total puede ser esta semana. Con el mismo David. Con Chela y Calleri. Con una enemistad forjada.