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EL CASO MUÑOZ
Los aprietes no son una excepción
La actitud del presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Juan José Muñoz, que ingresó la semana pasada al vestuario del árbitro Daniel Giménez para insultarlo, es una práctica sistemática en el fútbol argentino. Según le contó un ex dirigente a PERFIL, todos los presidentes de los equipos van, antes de los partidos, a saludar a los árbitros que, a veces, les piden camisetas. O sea, la relación es mucho más amigable de lo que se dice. Además, la agresión verbal de Muñoz a Giménez no constituye un hecho novedoso: hace 30 años, el actual presidente de la AFA, Julio Grondona, hacía lo mismo.
Por FEDERICO BASSAHUN
17.09.2006
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APUNTADO. Con su actitud, Juan José Muñoz provocó que el árbitro Giménez suspendiera el partido que Gimnasia, el equipo de Pedro Troglio, le ganaba 1-0 a Boca.
Foto: gentileza diario el dia de la plata
   

“En el informe presentado al Tribunal de Disciplina, la situación de Independiente y de su presidente, Julio Grondona, sería bastante delicada. Pero, curiosamente, un rumor habla de que el único perjudicado sería el árbitro.” La cita, de marzo de 1977, pertenece a la revista El Gráfico y fue reproducida por el periodista Ariel Borenstein en su libro Don Julio. A Grondona, que había ingresado al vestuario del árbitro Aldo Ottone para reclamarle a los gritos que reanudara el partido entre Independiente y All Boys, lo suspendieron durante 60 días. Dos semanas después, Grondona fue designado miembro del Comité Ejecutivo de la AFA.
Las comparaciones no son odiosas sino necesarias: ¿qué diferencia al actual presidente de Gimnasia y Esgrima La Plata, Juan José Muñoz, que el domingo pasado ingresó al vestuario del árbitro Daniel Giménez para amenazarlo, de Grondona, que hace 30 años hacía lo mismo? Por lo descripto, no mucho. Y si no fuera porque Giménez suspendió el partido entre Boca y Gimnasia en el entretiempo, la irrupción de Muñoz habría pasado inadvertida.
Inadvertida porque, en realidad, las presiones a los árbitros no son la excepción, sino la regla. Están sistematizadas. Un ex dirigente le cuenta a PERFIL, en estricto off the record, que el trato entre los dirigentes y los árbitros es mucho más amigable de lo que parece. “En todos los partidos los dirigentes van al vestuario a saludar al árbitro que, a veces, les piden camisetas a los propios dirigentes”, relata el ex dirigente.
¿Y los policías que cuidan la entrada a ese vestuario? “Los operativos –responde el ex dirigente– son pagados por el equipo local, o sea, los dirigentes locales. ¿Qué policía le va a decir al presidente del club que no entre? ¡Ese presidente es el que le paga!”
¿Por qué Muñoz fue en el entretiempo? “Porque en el fútbol –dice la fuente– nos conocemos todos. Por algo los dirigentes piden que los dirija tal o cual árbitro. Muñoz, intuyo, habrá pensado que con Giménez como árbitro perdía el partido. No te olvides que le había dado un penal dudoso a Gimnasia, pero también le había amonestado seis jugadores.” Con Giménez, Boca jugó 35 partidos: ganó 20, empató 8 y perdió 7.
Por lo demás, ya se sabe, en el fútbol argentino “todo pasa”.


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